Más de una vez, me he despertado con miedo en la mitad de la noche. Sí, con miedo.
Miedo a transitar por la calle y ser atropellado por un automovilista, miedo a que casual o premeditadamente me secuestren a mí o a un ser querido, o miedo a recibir un ataque y un posterior robo.
Miedo a no poder enfrentar las obligaciones económicas cotidianas, miedo a padecer una enfermedad y no contar con los recursos para hacerle frente, miedo a no poder cumplir con las necesidades de mis hijos.
Miedo a abordar un micro de larga distancia que será manejado por un conductor alcoholizado o será embestido por otro, o miedo a programar un viaje y que ese día haya paro de pilotos.
Miedo a que llueva y que se inunde la ciudad, miedo a hacer una denuncia policial y encontrar en la seccional al ladrón conversando amigablemente con el agente de turno, miedo a acudir a la Justicia y saber de antemano que tras años de patear los tribunales la causa será archivada.
Miedo a recibir una carta documento querellante por un hecho que no cometí, miedo a perder un avión o miedo a que me avisen que aún debo exámenes finales en la facultad.
Miedo a los paros docentes que dejarán sin educación a futuras generaciones de argentinos, miedo a funcionarios que lo único que harán será enriquecerse a la vista de todo el mundo y sin ningún pudor.
Miedo a la desnutrición en un país capaz de alimentar a cientos de millones de personas, miedo a que falte gas en el invierno y que escasee la luz en el verano.
Miedo a que no se dicte sentencia firme cuando corresponde, miedo a las barras bravas y, por tanto, no haber llevado nunca a mi hijo a disfrutar de un partido de fútbol a la cancha, miedo a ingerir un alimento en mal estado o que había perdido la cadena de frío, o un medicamento falsificado.
Miedo a adquirir un bien, que no funcione como corresponde, que la garantía no lo cubra y que nadie se haga cargo, o miedo a que el banco se quede con mis ahorros.
Miedo frente a la pobreza que aumenta, la drogadicción que mata, la plata que no alcanza. Miedo a llegar a viejo y tener una jubilación miserable.
En fin, miedo a que el tiempo pase y todo siga igual, que nada cambie en un país en donde todos queremos un cambio.
martes 4 de marzo de 2008
Los argentinos y los miedos
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9 comentarios:
Tengo todos y cada uno de esos miedos. Debe ser parte de nuestro inconciente colectivo.
Hernán, me dio mucho escalofrío tu reflexión del día de hoy, fue muy fuerte poner en palabras todos estos pensamientos, sentimientos, anhelos que compartimos la mayoría de los argentinos y que concluyas con el peor de todos los temores: que nunca cambie.
Créeme que mientras haya personas como vos recordándonos a donde queremos llegar y qué no queremos más cambiará.
Te felicito por empezar este es el primero de todos los pasos! Un beso muy grande!
Sol.
También compartimos estos miedos... además..el miedo a que violen a una mujer..joven o niña...y después "no se pueda probar"...miedo a todas esas falacias...todas esas afirmaciones...leyes improvisadas.. defensas ad hoc... que no tienen fundamento en absoluto..que se sabe desde el principio que nadie se lo va a tragar..pero sin importarles nada riéndose mientras se toman un cafe...manejan los sistemas en el pais....
también están:
el miedo a ser diferente..como si fuera malo..en vez de ser escuchado para ver si algun aporte sirve....miedo a que cada vez los valores no solo se pierdan ..sino que se den vuelta... ahora vos sos el tonto si cruzas en la esquina..si esperas que el semáforo cambie de color....si devolves una moneda a alguien que se la cayó....
y esta el peor de los miedos....el miedo a la solución:el miedo a los cambios....Mientras la gente más se apodera de este miedo...más bien han hecho el trabajo esos patanes...y más problemas se ahorran es sus deshonestas funciones....cuando la gente sabe que algo esta mal..pero tiene meido a empezar algo nuevo..a volver a ordenar...a volver a empezar a construir...a volver a reconocer....es más dificl empezar el cambio....ese famoso miedo a lo desonocido..esa preferencia a estar mal-total ya se conocen las trampas-antes que intentar estar mejor..esa posición cómoda..es lo peor...
Pero bueno..seremos pequeñas moneditas de diez centavos...pero cuantas veces te han faltado justo diez centavos para sacar el boleto en la maquina y no comerte toda la cola?... nuestras decisiones-por minimas-son necesarias.
Saludos.PyZ
Al responsable del blog:
Queremos invitarlo a participar de un nuevo proyecto de interacción y exposición escrita que estamos organizando.
Sin querer revelar más datos dejamos nuestra dirección para que, si es de su interés,nos envíe una dirección privada donde poder explicarle mejor.
Saludos.
unespacio.pi@gmail.com
*Firmamos acá porque justamente ésta nota es de nuestro interés.
Vos tenés miedo? Bueno, en vez de criticar a la presidenta, empecemos a hacer algo, pero algo concreto, que sume, no que critique y no construya nada...
Mirá quien tiene miedo también:
El mundo está más o menos sometido a una dictadura del miedo que en la mayoría de los casos se expresa a través de los organismos financieros internacionales, que están en condiciones de ejercer una presión extorsiva sobre gobiernos que tienen intención de cambiar la realidad y que aplican lo que yo llamo la "cultura de la impotencia". Esta es una herencia de los viejos tiempos coloniales, una cultura de la impotencia que le ha costado mucho a América Latina, alimentada por curas fatalistas, militares despóticos, doctores imbéciles que han dicho y repetido una, dos, tres y miles de veces: "la realidad es intocable". Y cada vez que un gobierno, un movimiento popular muestra el "peligro" de que la realidad pueda ser tocada y cambiada, interviene un señor invisible que todo lo puede, que es omnipotente y que se llama "mercado". Mercado ya no es el nombre de aquel lugar "doméstico", de los barrios donde la gente se encuentra con la gente y se compra verdura y fruta. No, mercado hoy es el nombre de una potencia invisible, un nuevo dios que dirige nuestros actos y que prohíbe casi todo. En América latina, en los nuevos gobiernos latinoamericanos, tengo muchos compañeros, mis compañeros de muchos años atrás, que me dicen: Sí, sí, está bien, pero no es posible, no es posible porque el mercado no lo permite, y aquí mi pregunta es: "¿Pero quién ha votado por este señor mercado? ¿Tiene una credencial civil? ¿Tiene documentos? ¿Quién es el mercado? ¿Es un diputado, es un ministro, quién ha elegido al mercado?". Nadie eligió al mercado. Es un secuestro de la voluntad popular por el miedo, el miedo de inquietar al mercado..."
(Es copia de Eduardo Galeano)
Comparto algunos de esos miedos. Sin embargo, trato de vencerlos cada día, de pensar que cambiando un poco mi mundo, contribuyo a cambiar (a mejorar) el que compartimos todos.
Un abrazo, te felicito por el blog.
Y el miedo a que la ambulancia del SAME llegue tarde. O nunca.
Hola, quería saber si me das permiso para copiar este texto en mi blog: absolutamentelibres.blogspot.com
Saludos!
Hola Fly, no dudes en tomar lo que desees del blog. Sólo te ruego que cites la fuente. Saludos, H.
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