La hiperkalemia, o aumento de los niveles de potasio en suero por encima de 5,5 miliequivalentes por litro (mEq/l), es uno de los trastornos electrolíticos más graves que se observan en la medicina de urgencia. Por lo general, las manifestaciones clínicas aparecen con niveles superiores a 6,5 mEq/l.
Produce serios cuadros cardiovasculares como bloqueo cardíaco, arritmias ventriculares y hasta paro cardíaco, neuromusculares como parestesias, debilidad o falla respiratoria, y gastrointestinales como náuseas y vómitos.
De todos modos, el problema médico más grave de la hiperkalemia es la cardiotoxicidad.
El primer signo neuromuscular, en tanto, suele ser la aparición de parestesias seguidas de debilidad progresiva de varios grupos musculares.
La parestesia es una sensación o conjunto de sensaciones anormales como hormigueo, adormecimiento o ardor de la piel.
Si el cuadro se agrava, se observa cuadriplejia fláccida o parálisis de la musculatura respiratoria.
Existen varios tratamientos para abordar la hiperkalemia y restituir la concentración de potasio. Uno de ellos es justamente su eliminación del organismo.
Para ello puede emplearse la furosemida en pacientes con función renal normal. Mientras que para desechar grandes cantidades de potasio, cuyo símbolo químico es la letra K, se puede indicar una hemodiálisis.
En otras palabras, si no se trata, cuando lo que sobra es K el daño puede ser irreversible y hasta mortal.
viernes 13 de junio de 2008
Cuando lo que sobra es K
Etiquetas:
calidad de vida,
hiperkalemia,
potasio,
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1 comentarios:
Y los acontecimientos de ayer te dieron la razón!
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