¿Realmente el Banco Central (BCRA) vende dólares para castigar a los ahorristas que compraron a 3,21 pesos o para que algún amigo o amigos del gobierno se puedan favorecer y adquirir barato antes de una abrupta suba?
¿No fue el ex presidente Kirchner el que le ordenó al presidente del BCRA que disponga las medidas necesarias para bajar la cotización de la moneda norteamericana?
¿No fue el ex presidente Kirchner quien resolvió que se salga a la caza de los pequeños -y siempre golpeados- ahorristas que se pasaron a dólares ante la incertidumbre argentina?
¿A cuánto asciende la diferencia entre lo que pagó oportunamente el BCRA por los millones de dólares que ahora está vendiendo a un precio menor?
Y, mientras el peso se “fortalece”, se hace más caro exportar, se destruye mano de obra, aumentan las importaciones, se promueven el deme dos y los viajes a Miami y, como siempre, crece la desconfianza. La historia ya la conocemos.
En cualquier momento, el dólar volverá a su valor de siempre o, incluso, algunos centavos más. Para entonces, unos cuantos habrán hecho pingües negocios.
¿O acaso en 2001, antes del corralito, no fueron únicamente algunos elegidos los que no sólo sacaron los dólares de los bancos sino también del país?
El dato, seguramente, resulte menor para millones de argentinos que la única forma que conocen de ganarse el pan es a través del trabajo, pero no para otros.
¿Qué espera el gobierno para comportarse de una manera más honesta?
miércoles 25 de junio de 2008
La misma historia de siempre
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