jueves 24 de julio de 2008

En el gobierno no hay equipo

Para ocupar el cargo de gerente general en una empresa grande, de capitales argentinos, es necesario contar con experiencia, idoneidad, capacidad, trayectoria laboral, tal vez algún master en administración, manejar inglés (y hasta portugués), entre otras fortalezas.

De este administrador, los accionistas suelen esperar que incremente la participación de mercado, las ganancias, las exportaciones, la expansión internacional y ascender en los rankings que elaboran las revistas de negocios, entre otros.

Abogado egresado de la universidad de La Plata, Julio Alak es el nuevo titular de Aerolíneas Argentinas, la vapuleada y pisoteada aerolínea de bandera.

Tal vez compañero de estudios de la presidente, el ex intendente de la ciudad de La Plata durante nada menos que 16 años, recibió como premio consuelo tras ser derrotado en su quinto intento por la alcaidía, el cargo de director en la aerolínea y, en poco tiempo, el de mandamás.

¿Se encuentra la empresa de navegación en manos idóneas?

¿Cuántas oportunidades, por caso, ha tenido Alak en los últimos 16 años de abordar, al menos, un avión de Aerolíneas, una empresa que ni siquiera vuela a La Plata?

El grupo de funcionarios adictos al poder K es muy reducido. Por eso Alak está donde está.

¿Qué quiero decir con esto? Que las lamparitas no se cambian hasta que no se queman, porque no hay repuesto. Por eso, Alberto Fernández no fue removido sino que tuvo que renunciar y aún no desplazaron a Moreno, De Vido o a Romina Picolotti, entre otros.

1 comentarios:

Coki dijo...

Hernán, creo que te faltó un punto en la analogía con una empresa privada: cuando dio perdidas por años, nadie quiere comprarla y su VAN es negativo, se la cierra.