Desde el mismo momento en que vi por televisión la “conferencia de prensa” de la presidente Cristina Kirchner me sigo preguntando qué habría ocurrido si alguno de los periodistas presentes le hubiera preguntado sobre cuestiones incómodas como, por ejemplo, su patrimonio personal.
Invito a los lectores de este espacio a plantearse este ejercicio. Supongamos que alguien hubiera formulado la siguiente pregunta: “¿Presidente, cómo puede justificar el desmedido crecimiento de su patrimonio durante los últimos años de la gestión de su marido como jefe de Estado y suya como senadora?”
En primer término, estoy convencido de que esa pregunta es impensable. Sin embargo, no dejo de fantasear con la posibilidad de que se la hayan realizado en aquella oportunidad o que se la hagan en el futuro si se repiten las “conferencias de prensa”.
Presumamos, entonces, que ocurre. ¿Cómo habría actuado la presidente?
En primer término, creo que habría intentado que la misma se escurra para responder con algo trivial o banal como, por ejemplo, “ustedes saben que los funcionarios que ejercemos un cargo público, al que accedimos por el voto popular, estamos obligados anualmente a presentar ante la Oficina Anticorrupción un listado de todos nuestros bienes, propios y gananciales. Con lo cual, señor periodista, lo invito a que dirija su inquietud hacia ese organismo”.
Otro escenario posible podría haber sido algo más tenso, con una presidente molesta ante esa inquietud periodística. Sin embargo, no alcanzo a imaginar la respuesta.
Por último, se me ocurre pensar en la posibilidad de dejar mal parado al periodista que la realice con una respuesta del tipo “¿le parece que este tema es de interés para los presentes? Mientras sus colegas se preocupan por conocer sobre lo que se hizo en los últimos cinco años de gestión del ex presidente Kirchner y mía, usted se interesa por mi patrimonio? ¿Se da cuenta, señor periodista, a qué me refiero cuando hablo sobre el rol de la prensa y sobre lo que los diarios destacan en letras de molde?”.
En fin, estos u otros escenarios podrían haber sido posibles. Sin embargo, ninguno de ellos existió. Lo que sí es real es que ayer el diario Clarín publicó que la presidente Cristina Fernández de Kirchner acusa un patrimonio de 100 mil pesos en su declaración jurada al tiempo que afirma que el del matrimonio Kirchner ronda los 25 millones de pesos, con unas 40 propiedades y varios millones de pesos en depósitos bancarios. La primera pregunta que me hago está vinculada con los bienes gananciales. ¿Si Néstor Kirchner acaba de comprarse una 4x4 cero kilómetro, importada, cómo es posible que su mujer diga que no tiene ningún auto propio?
Creo que la primera pregunta, obligada, por cierto, de la próxima “conferencia de prensa” debería ser sobre este tema.
lunes 11 de agosto de 2008
Más preguntas incómodas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

























1 comentarios:
Yo creo que el primer término hubiera elegido para sacarse la pregunta de encima y además creo que entre las 72 preguntas que faltaban estaba esa pregunta, creo yo.
Tambien creo que hubiera sido bueno si los medios de comunicación en general se hubieran unido para formular preguntas y asi poder programar las mismas para no repetir ninguna, por eso mismo tambien se le hizo más facil a la presidente, además de contestar como si fuera profesora de historia (Lo aprendio de Hugo) en vez de contestar como lo hace un presidente y dejar 72 preguntas sin la oportunidad de ser formuladas.
Salu2.
Mi MADRE es mi PATRIA y mi NOVIA es mi BANDERA.
Publicar un comentario en la entrada