En 1983, tras más de 7 años de gobierno militar, los argentinos retornamos a la vida en democracia. Raúl Alfonsín e Italo Luder eran los favoritos para gobernar el país.
Un traspié de Herminio Iglesias logró el primer voto anti de los últimos 25 años y terminó con la carrera presidencial de Luder.
En 1989, la hiperinflación, que golpeaba duramente al país, promovió nuevamente el voto anti. Carlos Menem fue electo presidente, dejando a Eduardo Angeloz en el camino.
En 1995, la convertibilidad le ganó la pulseada a la corrupción y permitió que el riojano fuera reelecto. De no haber sido por el 1 a 1 de Domingo Cavallo, Menem se habría tenido que ir de la casa rosada para no volver.
Sin embargo, 4 años más tarde, en donde la corrupción nunca estuvo ausente, el voto anti llevó a Fernando de la Rúa a la presidencia, de donde se fue en 2001.
Los sucesores Rodríguez Saá, Puerta, Camaño y Duhalde no fueron elegidos por el voto popular.
En 2003, un magro resultado y un partido justicialista dividido puso en la presidencia a un gobernador desconocido, que luego acumuló un inusitado poder. A tal punto que, a pesar de un presunto fraude, su mujer fue electa jefa de Estado en 2007. Aunque esta vez también hubo un importante voto anti, una oposición fragmentada logró el resultado no buscado.
Si bien falta más de tres años, en 2011 la oportunidad será histórica. Para entonces, la imagen del matrimonio Kirchner estará tan devaluada que no tendremos la necesidad de acudir nuevamente a un voto anti.
lunes 1 de septiembre de 2008
El voto anti
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1 comentarios:
La salvedad que yo haría es que tanto en 2003 como el año pasado, y más allá del poder acumulado por Kirchner (¿de verdad tuvo tanto poder?), en ambas elecciones no hicimos otra cosa que dirimir una interna justicialista, por falta de elecciones internas en ese partido que, nos guste o no, en los dos casos estaba “condenado al éxito” electoral.
En 2003, sin elecciones internas por caprichos menemistas a un tercer mandato, los opositores dentro del partido (Duhalde) inventó una cruiatura llamada Néstor.
En 2007, también sin elecciones internas, los peronistas volvieron a dirimir sus enfrentamientos frente al electorado y fueron en varias listas: Cristina, Rodriguez Sáa y algún otro que no recuerdo. De no mediar algo que suceda de positivo de aquí al 2011, el autoelecto presidente del PJ, Néstor K, a lo mejor se juegue alguna carta para seguir en el poder a la que se opondràn otras listas... eso ya lo conocemos. Espero que no suceda. Ahora bien, ¿nos merecemos esto de andar votando anti alguien o anti algo, sin opciones superadoras?
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