jueves 4 de diciembre de 2008

Al final, no era tan mala

Desde hace más de un año todos los argentinos sabíamos que en la secretaría de medio ambiente no sólo se despilfarraba el presupuesto sino también que su ex titular, Romina Picolotti, había nombrado a toda su familia, incluso a parientes políticos.

El diario Clarín desenmascaró, oportunamente, a la ambientalista que supo ocupar el sillón de María Julia Alsogaray. Sin embargo, como por arte de magia, los dardos hacia Picolotti se difuminaron rápidamente desde entonces.

Hace unos días, la presidente Cristina Kirchner, que dicho sea de paso ya consiguió la foto con Madonna –una más para el álbum con Antonio Banderas, Shakira y Naomi Campbell, entre otros ilustres-, vetó la ley de protección de glaciares, que prohibía la explotación minera en zonas cercanas a los glaciares y en todas las provincias cordilleranas.

La medida, promovida por Picolotti, preservaba justamente una zona muy preciada del patrimonio nacional y trababa un multimillonario negocio y, de paso, la posibilidad de contaminar aún más el medio ambiente.

No obstante, la jefa del Estado dijo no e inmediatamente exigió la separación de la funcionaria. ¿Qué habrá sido lo que tanto disgustó a la presidente Kirchner? ¿Qué negocio le habría pinchado la Picolotti?

Finalmente, la ex secretaria pasará a la historia como una mártir más del kirchnerismo y hasta será aclamada y homenajeada por la oposición.

Al final, no era tan mala.