lunes 1 de diciembre de 2008

No se queje si no participa

Durante los meses que duró el conflicto que enfrentó al gobierno de Nestor y Cristina Kirchner con las entidades que agrupan al sector agropecuario hubo varias manifestaciones en la ciudad de Buenos Aires y en el interior.

Cientos de miles de personas, hartas de una forma siniestra de gobernar, salieron a las calles para manifestarse. En la Capital Federal, también se observó una gran protesta que sumó, incluso, a ciudadanos que no poseían campos ni hacienda.

Sucede que para cientos de miles de argentinos, el conflicto fue la gota que rebasó el vaso frente a tanto autoritarismo por parte del matrimonio que habita la residencia de Olivos.

Cada vez que Cristina Kirchner tomó un micrófono por cadena nacional provocó ira e irritación. En zonas como Recoleta o Barrio Norte hubo cacerolazos cada vez que la jefa del Estado abrió la boca.

El sábado último participé en la recolección de firmas para inscribir al movimiento Pampa Sur como partido político en la ciudad de Buenos Aires.

No dejó de llamar mi atención cómo decenas de personas que transitaban por la intersección de las avenidas Santa Fe y Callao no estaban dispuestas a participar, ni siquiera a acompañar a un grupo de ciudadanos que intentaban juntar adhesiones para inscribir un nuevo partido político ubicado muy lejos de los Kirchner.

Me pregunté una y otra vez por qué aquellos porteños que se enojaron tanto con Cristina Kirchner no eran capaces de dar su aval a un grupo que atiende los reclamos de la cadena productiva.

Fue interesante escuchar los planteos de la gente contra el matrimonio gobernante y los legisladores del Frente para la Victoria que aprobaron los superpoderes. Sin embargo, eran los mismos que mostraban reticencia a estampar su firma en una planilla.

Sepamos que si no participamos y no nos comprometemos, seguiremos siendo rehenes de aquellos que alcanzaron el poder de manera dudosa aunque aprovechen cualquier tribuna para insistir con que tienen el respaldo de la ciudadanía. No es casual que la imagen positiva de Cristina Kirchner no alcance el 30 por ciento.

Prestar una firma para constituir un nuevo partido no es más que apoyar y promover el juego de la democracia.

Sólo podremos vivir mejor cuando los representantes ejerzan el poder en beneficio de todos y no de intereses particulares, y que todos apoyemos a aquellos que desean participar y comprometerse.