Próxima a cumplir un mes reiterando viejos anuncios, pero esta vez desde la residencia de Olivos, la presidente Cristina Kirchner volvió a la carga con el soterramiento del ferrocarril Sarmiento. Ahora dispone de los fondos: los aportes jubilatorios financiarán una obra harto ridícula.
Tal como relaté oportunamente en este espacio, en las grandes ciudades y capitales del mundo los trenes son subterráneos únicamente en aquellas zonas de alta densidad vehicular y peatonal. Ocurre en Nueva York, en Vancouver, en Washington, en Londres o en Toronto, por citar algunos ejemplos, en tanto que corren al ras del suelo cuando se encuentran lejos de los puntos de alto tránsito. Por otra parte, en ciudades como Miami o Chicago, los trenes suelen ser elevados en zonas urbanas, pero jamás subterráneos en zonas de baja densidad, tal como se pretende llevar adelante esta obra.
Con el ferrocarril Sarmiento soterrado hasta la localidad de Moreno, en la provincia de Buenos Aires, la Argentina se convertirá en el primer país del mundo que tendrá un subte que conecte una gran metrópoli con una localidad periférica y de escaso impacto económico o turístico. Algo impensado. Claro, será solventado con nuestros aportes provisionales. En todo caso, se podría haber evaluado la necesidad de una obra semejante para unir Buenos Aires con Pilar, La Plata o el aeropuerto de Ezeiza.
Mientras tanto, la ciudad capital aún carece de una red de subterráneos amplia y moderna, y viajar entre el microcentro y Liniers, Puente Saavedra o la Boca demanda más de la cuenta.
En materia de grandes anuncios, seguramente en breve la presidente Kirchner retomará el tren bala, esta vez, también financiado con la plata de las jubilaciones.
¿Dónde están los expertos en ingeniería y grandes construcciones, autorizados a opinar al respecto, que aún no hicieron oír su voz para desestimar semejante proyecto?
lunes 29 de diciembre de 2008
Otra vez el subte a Moreno
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