martes 9 de junio de 2009

Curiosidades de la elección de junio (parte II)

Honestamente, no creo que a ninguno o a casi ninguno de los candidatos con más chances para el próximo 28 de junio les interese mejorar la calidad de vida de los argentinos.

Algunos fundamentos de esta afirmación:

Sandra Mendoza, la mujer del gobernador chaqueño, Jorge Capitanich, debió dejar su cargo como ministra de salud provincial por su incapacidad para dar respuesta a los problemas que desencadenó el dengue. Ahora va en la lista de candidatos a diputados nacionales. ¿Cree representar al pueblo de su provincia y pretende pelear por los postergados chaqueños?

Gabriela Michetti, ex vicejefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, renunció al cargo dos años y medio antes de que venza su mandato. Si no cumplió antes, ¿por qué va a hacerlo ahora desde el Congreso Nacional?

José Alperovich, gobernador de Tucumán, va como candidato suplente en la lista de senadores nacionales de su provincia, si bien su mandato termina en 2011. Si no logra modificar la constitución para competir nuevamente por la primera magistratura, seguramente, llegado el momento correrá a quien deba para hacerse de la banca de legislador nacional -su esposa, por ejemplo, que va como titular-. ¿Cabe alguna duda?

Los cargos de Carlos Reutemann y Roxana Latorre en la Cámara de Senadores finalizan este año. Ambos representan a la provincia de Santa Fe. A lo largo de seis años se cansaron de presentar proyectos para conmemorar fechas patrias y celebrar fiestas provinciales. Se despegaron del kirchnerismo recién cuando se dieron cuenta de que no estaban a la altura de los intereses de los santafesinos, a propósito de la resolución 125, de retenciones a las exportaciones agropecuarias (o cuando la medida oficial tocó sus propios intereses). Ahora aspiran a seis años más en la cámara alta.

Roy Cortina es diputado nacional hasta 2011. Sin embargo, lidera la lista de candidatos a legisladores porteños del partido Socialista (PS). Tuvo la “suerte” de que su caso pase desapercibido frente a la maraña de candidaturas testimoniales del oficialismo. ¿La suya es testimonial o renunciará a la cámara baja para ingresar a la legislatura porteña? Si el PS hubiera abrochado un acuerdo con la alianza UCR – Coalición Cívica, posiblemente Cortina no habría sido candidato dado que su lugar en la lista no habría sido a la cabeza ni mucho menos. En 2007, en cambio, colgó su nómina de la que llevaba a Elisa Carrió a la presidencia. ¿Tan poca memoria le adjudica a los porteños que quiere representar?