Si de neologismos se trata, creo que debería denominarse borocotazo cuando un político o funcionario salta sorpresivamente desde la oposición al oficialismo o viceversa. Tal como hizo –y de ahí su nombre- el Dr. Eduardo Lorenzo Borocotó cuando llegó a la cámara de diputados.
¡A cuántos nos sorprendió aquella foto de Néstor Kirchner y Roberto Lavagna, paseando por los jardines de la residencia de Olivos, publicada en la tapa del diario Clarín el domingo 3 de febrero de 2008!
Después de dejar el gobierno, Lavagna se había proyectado como figura política de la oposición.
Pero tras las elecciones presidenciales que llevaron a Cristina Kirchner al poder, y en las cuales el peronista Lavagna, ex ministro de economía K, había encabezado la fórmula radical, volvía al seno kirchnerista.
Entre otros, le habían prometido una vicepresidencia dentro del justicialismo, algo que, por supuesto, nunca ocurrió.
Luego de aquel comportamiento, criticado por todo el arco opositor y por los cientos de miles que lo votaron, la carrera política de Lavagna llegaba a su fin.
Aquella conducta, similar a la de la ex diputada María del Carmen Alarcón, que la última semana retornó a las filas kirchneristas, podría tildarse, entonces, de alarconazo.
lunes 31 de agosto de 2009
Borocotazo no, Alarconazo
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