En julio de 2008, dos fiscales pidieron la detención de Facundo Moyano, uno de los hijos del secretario general de la CGT, Hugo Moyano, por los vandálicos incidentes protagonizados en la sede de la empresa Autopistas del Sol, ubicada en San Isidro.
La solicitud fue presentada ante el cuestionado juez de instrucción Rafael Sal Lari, el mismo que investiga el famoso robo del siglo perpetrado hace algunos años contra la sucursal Acassuso del Banco Río.
Horas más tarde, el magistrado dispuso la inmediata liberación del titular del gremio de empleados de peajes.
La última semana, Moyano junior fue uno de los pasajeros de lujo del vuelo K de Aerolíneas Argentinas que partió rumbo a Montevideo a alentar a la selección de fútbol y que permaneció estacionado en un aeropuerto charrúa durante unas diez horas. Lo acompañaron, entre otros, el joven Mariano Recalde, actual presidente de la línea de bandera, y el legislador ultra K Juan Cabandié.
Para justificar el vuelo, Recalde se atrevió a afirmar que dio ganancias, si bien viajaron 49 pasajeros a 100 dólares por cabeza.
Fiel a su estilo, Cabandié, en tanto, buscó excusas hasta debajo de la alfombra. Le faltó referirse a los derechos humanos.
Ya que estamos, y dicho sea de paso, el juez Sal Lari, que liberó a Facundo Moyano, es el magistrado que se negó a detener o, al menos, a alejar del hogar, a un padre denunciado por haber violado durante años a una de sus hijas, delito que contempla penas de hasta 20 años. También es el que excarceló en otra causa al supuesto homicida del joven abogado Maximiliano Robak, asesinado en Vicente López.
Dentro de un año, posiblemente, este post sirva para refrescar la memoria de algunos.
viernes 23 de octubre de 2009
Pasajeros de lujo
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