jueves 30 de septiembre de 2010

Una imagen lamentable

¿Con qué fin se invita a ciertos legisladores y gobernadores a los viajes que Cristina Kirchner realiza al exterior?

Para disciplinarlos. Lo cual no es poco si se tiene en cuenta que un voto en el Senado, por caso, puede resultar decisivo para que se apruebe o no determinada ley.

De lo contrario, no queda claro qué hicieron durante una semana por las calles de Manhattan las senadoras Roxana Latorre y Elena Corregido, la diputada María Teresa García y los gobernadores Sergio Urribarri y Gerardo Zamora. José María Díaz Bancalari, en cambio, es como el programa de Mirtha Legrand, trae suerte, según el matrimonio presidencial. Por eso lo suben a todos los periplos por el exterior.

José Pampuro, Juan Abal Medina, Héctor Timerman y Amado Boudou, en cambio, son soldados. Ellos van adonde la comandante en jefe de las Fuerzas Armadas les imponga.

Ayer mismo pudo leerse en La Nación: “No entiendo a qué vinimos acá. No sabemos a qué nos trajeron”, se atrevió a decir uno de los invitados, harto de no hacer nada.

Si los escuchara mi mujer, que adora caminar por el Soho, el Village o la calle 34.

Para colmo, estas tournées nos cuestan cientos de miles de dólares.

En el viaje a Nueva York que culminó ayer, la noche de hotel de cada huésped, por caso, no bajó de los US$ 600, más las comidas en restaurantes como Bice, los traslados, las tasas aeroportuarias, los seguros de viajero y tantos otros.

Me pregunto quién habrá pagado lo que se patinaron en shopping.

Parte de la comitiva tuvo tiempo de sobra. Hasta para darse una vuelta por Century 21th, la tienda del downtown, famosa por los buenos precios y las ofertas.

En fin, en un país en donde la mitad de la gente no la pasa nada bien, Hebe de Bonafini quiere tomar por asalto el Palacio de Justicia y los chicos siguen sin clase, algunos se dan los mismos lujos que tanto critican de los funcionarios de la década de los 90.