lunes 29 de noviembre de 2010

Un Congreso que sigue sin estar a la altura de las necesidades de la gente

De poco le sirvió a la oposición obtener la mayoría en ambas cámaras del Congreso, tras las elecciones de junio de 2009.

En el Senado, por caso, las consecutivas licencias por enfermedad de Carlos Menem y el constante serpenteo de la santafesina Roxana Latorre, sumados a otros que fueron y vinieron sin rumbo fijo como el pampeano Carlos Verna, que en la última sesión dijo que no era oficialista ni opositor, hicieron trastabillar el cambio de rumbo esperado por una enorme porción del electorado.

En Diputados, en tanto, las idas y vueltas de un grupo de legisladores que se autoproclaman opositores, pero votaron con el oficialismo, se ausentaron cuando se los requirió, permanecieron en reuniones de comisión mientras se los aguardaba en el recinto, no se enteraron de los llamados del presidente de la cámara para dar inicio a las sesiones o un piquete en la autopista terminó siendo la mejor excusa para argumentar un faltazo, lo único que lograron fue no sólo mayor malestar de la ciudadanía sino que el balance anual no haya sido el soñado. En fin.

De las 64 leyes aprobadas este año, sólo sobresalieron 4 y una de ellas, el aumento de las jubilaciones, conocida como "la del 82% móvil", fue inmediatamente vetada por Cristina Kirchner. Las otras tres fueron la del matrimonio entre personas del mismo sexo (que casi se cae en el Senado), la de salideras bancarias y la de protección de glaciares, ésta última también muy peleada en la cámara alta. Es decir, podría no haberse aprobado ninguna y, ahí sí, el Parlamento habría sido un hazmerreír.

El resto fueron asuntos cuya relevancia fue prácticamente nula para la sociedad en su conjunto.

Los superpoderes siguen vigentes y la jefa del Estado no obtuvo la sanción de la ley de presupuesto. En otras palabras, en un año electoral podrá hacer lo que quiera con miles de millones de pesos.

El Senado sesionó, con suerte, una vez cada 15 días, mientras Diputados lo hizo, en promedio, una vez cada 3 semanas. Decir que es una vergüenza es poco.

“Te doy quórum, me das quórum”, se impuso por sobre los intereses de más de 40 millones de argentinos.

El año próximo, con internas partidarias y elecciones municipales, provinciales y presidenciales, olvidémonos del Congreso.

Felipe Solá, Elisa Carrió, Ricardo Alfonsín, Pino Solanas, Gabriela Michetti, Ernesto Sanz, Graciela Camaño, Agustín Rossi, Julio Cobos, Carlos Reutemann y Margarita Stolbizer, entre muchísimos otros, tendrán asuntos más urgentes que atender.

Lo mismo que aquellos diputados que semanalmente recorren programa tras programa de televisión y cuyo mandato termina el 10 de diciembre de 2011, como Patricia Bullrich o Fernando Iglesias.

Un Congreso aún adolescente