Si hay alguien que está cada vez más desorientado en la arena política, ése es el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.
Ahora, pretende unificar la elección porteña con la nacional.
¿Creerá que, de esa manera, sumará más votos a Gabriela Michetti o a Horacio Rodríguez Larreta? Error.
Los porteños sabemos lo que queremos y lo que no queremos. Por eso, oportunamente, ganó Aníbal Ibarra y luego el propio Macri.
¿Entenderá, entonces, que Michetti o Rodríguez Larreta traccionarán votos a su candidatura? Error. La boleta la encabeza la figura que aspira a la Casa Rosada.
¿Será, entonces, una forma de generar bulla en medio de tanto griterío? No suma, resta.
Insisto, lo que Mauricio Macri necesita son buenos asesores y obras que se vean en el corto plazo.
Asfaltar tres o cuatro veces las avenidas Santa Fe o Del Libertador no sirve mientras las calles transversales siguen siendo peor que una caminata por la superficie lunar.
Instalar bicisendas en calles angostas como Billinghurst, por donde, además, circulan dos líneas de colectivos, tampoco.
A Macri no se le puede endilgar que usa mucho el helicóptero, como Cristina Kirchner o Daniel Scioli, sí, en cambio, que camina poco por la ciudad, que no es capaz de ver las necesidades más urgentes o que siempre transita por las mismas arterias.
Macri sigue confundido, por eso no cosecha una buena parte de los votos, que se le escapan hacia la Coalición Cívica, la UCR u otros frentes.























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