El líder de la principal central sindical decidió celebrar el día del trabajo con un acto en un día laborable, no el 1° de mayo, como habría correspondido.
Está claro. Si lo hubiera hecho el domingo, habría tenido que pagar extra a cada asistente.
Bastante con los traslados, viandas y algunas otras vituallas que desembolsarán hoy y que representan unos cuantos miles de pesos.
Ahora bien, resulta que los concurrentes al festejo no cumplirán con sus habituales tareas y, por tanto, complicarán la vida de los ciudadanos que sí lo haremos.
Poco les importa.
Pretenden un país mejor, pero se esmeran en destruirlo un poquito más todos los días.
En tanto, su aliada por estas horas, la presidente de la Nación, no quiso saber nada con la fiesta del cacique. Hace casi 48 horas se subió al avión y se fue al sur.
La jefa del Estado pasa cada vez menos tiempo en su lugar de trabajo y, sin embargo, el país igual sigue andando. Lo cual confirma sus recientes palabras, nadie es imprescindible. Por lo visto, tampoco ella.
Por eso, estimados Hugo Moyano y Cristina Kirchner, como argentino les pido que dejen de deshacer esta nación. El daño que le han perpetrado en los últimos años es inmenso y las consecuencias no las pagan ni las pagarán precisamente ustedes.
Gracias.
Feliz día del trabajo el próximo domingo!
viernes 29 de abril de 2011
Una celebración desafortunada
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