miércoles, 22 de junio de 2011

Ejemplos para tener en cuenta (parte I)

Está considerado uno de los mejores sistemas educativos del mundo.

Si bien la educación preescolar no es obligatoria, la mayoría de los niños de 6 años la recibe. La ley establece que debe ser gratuita para todos.

La instrucción comienza con la escuela primaria, a los 7 años, y dura 9 años. En primer grado hay hasta 25 alumnos por aula. Y de séptimo a noveno, el máximo es de 20.

Todos los residentes, incluso los extranjeros, están obligados por ley a cumplir el programa de estudios de la escolaridad primaria.

Además de la enseñanza, también son gratuitos todos los útiles y textos escolares.

Sólo el 0,5 por ciento de los chicos abandona la escuela.

El sistema ha obtenido buenos resultados en las compulsas internacionales. Por ejemplo, en lectura y comprensión de textos los escolares se cuentan entre los mejores del mundo (la Argentina se ubica entre las últimas posiciones).

El calendario lectivo de la escuela básica tiene 190 días de clase.

Al término de la primaria, los jóvenes pueden continuar desarrollando su cultura general en el bachillerato o comenzar una formación profesional en un instituto.

El bachillerato culmina con un examen final que se realiza homogénea y simultáneamente en todo el país.

Luego de este ciclo, los estudiantes adquieren competencia para la educación superior. Las universidades y las escuelas superiores están distribuidas por todo el país, y se procura asegurar oportunidades de estudio equitativas para todos, independientemente del lugar de residencia.

La educación para adultos también es importante en la política del Estado. El objetivo es mejorar la oferta de mano de obra calificada y ayudar a los desempleados a reinsertarse en el mercado de trabajo.

Así funciona la educación en Finlandia.

Mientras tanto, la Argentina continúa descendiendo en los ránkings mundiales.

En fin.

Helsinki, recientemente seleccionada como una de las ciudades con mejor calidad de vida.

1 comentarios:

Don Raulito dijo...

Menos mal que Sarmiento está muerto, porque si llega a ver dónde fue a parar su obra, se pega tres tiros!

Como siempre muy bueno el blog.

saludos

raul