Hace un año, en la cumbre del G-20 que tuvo lugar en la ciudad de Toronto, Cristina Kirchner dijo que tuvo un cruce verbal con Nicolas Sarkozy.
Fue la propia mandataria la que relató los hechos. Según ella misma, tras la intervención del presidente francés pidió la palabra para responderle.
Sarko había dicho que los representantes de América latina, que rechazan el ajuste implementado en la zona del euro, no sabían del "hostigamiento" que tenía el euro y que llevó a varias naciones a implementar fuertes medidas de recorte presupuestario.
Oportunamente, la señora de Kirchner afirmó que le constestó porque consideraba que no era de buen tino interpelar a alguien porque no se esté de acuerdo con lo que se dice y para aclarar que a la Argentina le interesa el euro porque tiene parte de sus reservas monetarias en esa moneda.
La jefa del Estado sorprendió a todos porque nadie, salvo ella, tomó nota del supuesto altercado.
Ocurrió que Cristina Kirchner pasó por aquella reunión sin pena ni gloria y, fiel a su estilo, de alguna manera
tenía que llamar la atención.
Inmediatamente, encontró eco en el canciller, el incondicional Héctor Timerman, que, recién asumido, tenía en claro que “el modelo” es pelearse con todos, no sólo fronteras adentro sino también con el resto del mundo.
¿Habrá ocurrido aquel entredicho?
En fin.
As tu compris ce qu'il a dit?























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