Finalmente, llegué a la ciudad que le quita el sueño a Cristina Kirchner y a Héctor Timerman, entre otros funcionarios K y políticos de la oposición, aunque les cueste reconocerlo.
Sí, estoy en Manhattan.
A mí también me encanta esta metrópoli.
Mi diferencia con todos ellos es que los viajes, comidas, hospedajes y otros gastos los pago con dinero de mi propio bolsillo.
New York tiene un magnetismo único.
Si hasta las reuniones de la Internacional Socialista se celebran en esta ciudad. Por algo será, no?
Si tu perro hace caca, tenés que limpiar.
Si estacionás mal el auto, te lo llevan.
Si bien nadie mira a nadie, que no se te ocurra tirar un papel en la calle.
Por otra parte, la basura está ordenada según se trate de desechos orgánicos, papel, plásticos u otro.
A pesar de que el tránsito es un caos, los conductores respetan a los peatones.
Ni hablar del Central Park, una extensión verde de dimensiones similares a las del Parque Tres de Febrero, de la ciudad de Buenos Aires. Está en perfectas condiciones de punta a punta, muy lejos del nuestro.
El argentino promedio que visita Manhattan inmediatamente se mimetiza con estas y otras costumbres. Me pregunto por qué no sigue esa línea cuando regresa a casa.
En fin.
New York, siempre espectacular.























2 comentarios:
¡Bienvenido a la Gran Manzana! Supongo que habrás llegado antes que Irene, porque todos los aeropuertos estuvieron cerrados este fin de semana...
Gracias Ariel. Llegué en uno de los primeros vuelos tras la apertura de los aeropuertos.
Saludos!
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