Ya hace más de un año que se fue el Pingüino. Sin embargo, las cosas no mejoraron en ciudad Góti-K.
Su lugar lo ocupó Gatúbela, cuya preocupación principal son los zapatos, las alhajas, las carteras y mantenerse siempre bella.
Tras la partida del ave marina, su nombre ahora luce en calles, escuelas, plazas, gimnasios, barrios y terminales de ómnibus, entre otros. Pronto, también brillará en estadios de fútbol, ciudades y, si nos descuidamos, en alguna provincia.
El Guasón, que había cosechado el apoyo del Rey Tut para postularse a la intendencia de la principal metrópoli, terminó como vicepresidente, sentado en el Senado.
Tut, que aglutina a los sindicalistas, ahora está enfrentado con Gatúbela. El es rey y ella es reina, y parece que en Góti-K no hay lugar para dos monarcas.
El Acertijo, en tanto, quedó afuera de la contienda tras las elecciones de octubre.
El Cascarón, que se pasaba el día en la red social Twitter, renovó su puesto como encargado de las relaciones internacionales.
¿Y Batman? Hacía rato que no pisaba la ciudad. El encapotado era historia. Por más que el comisionado Fierro lo llamara, el hombre murciélago no daba señales de vida.
En fin, Robin estaba desesperado. Ni con el apoyo de la Batichica le era suficiente.
Gatúbela y su banda siguen devorando ciudad Góti-K. Ya se apropiaron de la baticueva, el batihelicóptero, la batimoto, la batisoga y el batimóvil.
Batman vivía como Bruno Díaz y ya no gozaba de la estima de los habitantes. Muchos lo tildaban de K-gón.
Pero como los villanos nunca triunfan, esta historia tiene final abierto.
martes 27 de diciembre de 2011
Por ahora, Gatúbela sigue haciendo de las suyas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada